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El sentido misterioso

  • 24 may
  • 2 min de lectura

Kusen (enseñanza durante la meditación zen) por Pere Taiho Secorún

El Shin Jin Mei, uno de los textos más antiguos del zen, que data del siglo VII, nos dice que:

“Si no se alcanza el sentido misterioso, todos los esfuerzos por calmar nuestra mente serán vanos.”

¿Qué es el sentido misterioso?

Es aquello de lo que no podemos hablar.

Es aquello que no podemos definir.

Es aquello que no podemos manipular.

Es el sentido profundo de nuestra existencia.

En el budismo se habla de nuestra naturaleza original, que no es otra que nuestra naturaleza ordinaria.

Las personas queremos calmar nuestra mente, queremos vivir en una cierta felicidad, y hacemos innumerables cosas para intentar llenar ese vacío que sentimos, esa insatisfacción.

En el Shin Jin Mei se dice que todos los esfuerzos que hagamos en ese sentido serán vanos si no alcanzamos el aspecto misterioso de nuestra existencia; es decir, si no recorremos el camino que nos conduce a nuestra intimidad más profunda.

Ese camino es, en sí mismo, un misterio.

Pero aquello que llamamos la práctica de la Vía significa abrirnos a ese misterio instante tras instante, abrirnos al silencio de zazen.

Este silencio abraza y disuelve las contradicciones y las dudas.

A veces existe la tendencia a querer utilizar zazen como una técnica para calmar la mente. Pero todos los esfuerzos serán vanos si no alcanzamos el sentido misterioso de ese silencio; es decir, si no nos entregamos completamente a él, a ese misterio.

No hay nada que atrapar.

Nada que rechazar.

Nada que calmar.

“La Vía es completamente redonda, como el vasto cielo”,

dice el Shin Jin Mei.

No le falta nada.

No le sobra nada.

Sosan también dice:

“Si queréis que la Vía suprema se manifieste, de ningún modo os pongáis a favor o en contra. La disputa entre los contrarios, he aquí la enfermedad del espíritu. Si no alcanzamos el sentido misterioso, los esfuerzos que hacemos para calmar el sufrimiento serán vanos.”

En realidad, el Shin Jin Mei comienza diciendo:

“La Vía suprema no es difícil, siempre que se evite elegir.”

Es un tema complejo.

Nuestra mente funciona constantemente mediante pares de opuestos y nos parece que todo debe organizarse de esa manera. En esos pares de opuestos siempre hay razones a favor o en contra, argumentos para una posición o para la otra.

Alcanzar el sentido misterioso del que habla Sosan significa trascender en un instante esa dualidad, salir del juego infinito del “a favor” y del “en contra”.

No podemos abordar la práctica de la Vía únicamente con nuestro pensamiento.

El fuego no se apaga con más fuego.

Para alcanzar el sentido misterioso es necesario abandonar.

Abandonar nuestros pensamientos significa no aferrarnos a ellos, dejarlos caer.

Por eso Buda enseña el camino de la plena atención y de la plena conciencia.

No existen atajos.

Lo que llamamos práctica es una entrega, una entrega de nosotros mismos a la Vía.

Es la única manera de alcanzar el sentido misterioso.

De lo contrario, permanecemos siempre atrapados entre el pro y el contra, y en ese lugar todos nuestros esfuerzos por calmar el espíritu resultan vanos.

Pere Taiho Secorún.

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